TEXTOS / RELATOS


PARAÍSO

En el Paraíso nada es lo que es.
El Paraíso es representación interior, espacio mental.
Simplificación, limitación.
Un jardín artificial idealizado, de potencial totalidad.
Es fugazmente eterno y místico.
No es ni bello ni feo.
Es tan real como la ficción.
Punto y línea. No es plano.
Es un no territorio deconstruido.
Diseño abstracto.
Es la delgada línea fronteriza entre algo y lo contrario.
Múltiple y variable.
Éxtasis. Luz.
Un destello fraccionado.
En el Paraíso se celebra la desmemoria.
Hay infinitas coherencias.
Es un cruce de ideas.
La discontinuidad histórica.
No es ni principio ni fin.
Son palabras superpuestas.
Frases no hechas.
Dibujos empezados.


CURIOSIDAD

La paradoja de combinar CURIOSIDAD y apatía. Realizar breves investigaciones sobre cuestiones cotidianas para constatar que son extraordinarias sólo en un momento concreto y únicamente para uno mismo. Formas que van apareciendo delante de los ojos, giran y se desenfocan hasta desaparecer.

Se olvida convenientemente el objetivo de estructurar los relatos, o mejor, se conviene romper y descomponer para detenerse en la belleza de las partes. Lo abstracto subyace como aliado de una melancolía burguesa. Entre picos de sorpresa emocionada y tristeza gélida. En este estado, la disposición para construir y crear algo es, cuando menos, curiosa.

Lo común y doméstico se vuelve extraño. Momento mágico. En El Eclipse, de Antonioni, la protagonista sufre una crisis existencial y deambula absorta, ¿aburrida? por las calles semivacías de una zona residencial de Roma. En un ejercicio involuntario de estetización las vistas aéreas desde un avión resultan una experiencia alucinante. El paisaje romano siempre ha estado ahí pero ahora adquiere una dimensión especial porque se ha activado un dispositivo emocional fruto de multitud de factores circunstanciales.

El mundo ha sido y es incomprensible. Quizá la vida no esté bien diseñada. ¿Estamos ante un sistema global de personas decepcionadas?, ¿se facilitan demasiadas experiencias a cambio de una especie de esclavitud protectora? Los pensadores y ejecutores que guionizan la realidad tienen la ventaja de poder beneficiarse de las decisiones propias en perjuicio del resto de personas. Pero en ocasiones estos enganchados al poder están sujetos a la posibilidad de ser aniquilados brutalmente por una mayoría harta y enloquecida.

Si algunas imágenes no son lo que parecen, hay abstracciones que sólo intentan ser lo que son. Historias sin historia. Es el fin de las historias mientras las historias continúan sucediendo. Imágenes representadas de nuevo, reencarnadas, añadiéndoseles capas de emoción. Abrir vías permite continuar para jamás volver al principio.

Deambular propicia encontrarse con pretextos o indicios y crear falsos universos paralelos. Disfrutar realizando acciones procesuales. Encontrar satisfacción al comprobar que los resultados no son más que para pasar a la siguiente fase. Espectacularizar lo pequeño que dejará en segundo plano a lo oficial. Otro objetivo: no ser arrastrados por la rueda de la historia del tiempo y sí cuestionar permanentemente la historia pasada y presente. Las armas de reflexión masiva evitarían un desenlace fatal.

 

INSTANTES EN EL PARAÍSO

Nadie puede afirmar que no es capaz de dibujar algo, una casa por ejemplo. Eso es suficiente para demostrar que una idea mínima se convierte en representación gráfica. Y que una excusa o un pretexto preceden a algo que puede llegar a ser importante (para uno mismo o en el mejor de los casos para las personas que se alinean con el resultado y el proceso). Dibujar es una acción provocadora en sí misma, tanto si somos expresivos como contenidos, si lo que hacemos es feo o bello. Siempre pone en cuestión. Nunca gusta a todos.

En realidad, este texto tiene correspondencias directas con mis dibujos. Aquí intento dar pistas para conseguir la complicidad del que mira y quiero que se convierta instantáneamente en creador “mental”. Los dibujos que propongo parten de fórmulas simples que cualquiera sin conocimientos plásticos podría realizar. “Cualquier dibujo es misterioso”. Si todo fuera comprensible no habría nada que decir y yo no podría escribir ni una palabra.

Los textos, más bien frases, que aparecen junto a los dibujos, tienen la misma procedencia y proceso que los propios dibujos. Se trata primero de localizar elementos asociados a temáticas como “poder, arte, naturaleza, creación, etc.”, después apropiarse de partes de películas, libros, fotografías, etc. y finalmente someterlos a una descontextualización. Todo el material va sufriendo una deconstrucción progresiva y mientras, se va representando con un lenguaje sencillo, más o menos unificado.

El resultado final pretende establecer diálogos formales y conceptuales entre los diferentes elementos del mismo dibujo y de los demás. Hay una intención de construir una suerte de paisajes que respondan a una redefinición personal de pequeños Paraísos. En este ejercicio se trata de huir de manera consciente de la narración, aunque siempre aparece. La omisión de la figura humana pretende cuestionar al ser humano, no solo a los dibujados sino al propio dibujante.

Y es inevitable sentirse orgulloso y a la vez confuso cuando se observa la propia creación, sea como sea el artefacto resultante. Si estoy delante de la obra de otra persona intento buscar las diferencias o afinidades, lecturas posibles, referencias… y siempre acabo concluyendo que “crear algo” es salvador para mi y para el resto.

He elegido el dibujo como medio de comunicación por ser inmediato, eficaz y económico. Un solo dibujo no serviría para llevar a cabo ningún proyecto. Es imprescindible desarrollar la “actitud de dibujar” y también la “actitud de pensar”. Mis dibujos quieren “provocar” y “poner en cuestión” conceptos como la belleza, la simplicidad, la creatividad, etc. He roto las superficies planas, el contorno se va creando casi al proyectar la mirada. No existe la función ni la forma. Cuanto más definitivo es algo, más alejado de la perfección está, más decepcionante resulta. Siempre está presente el proceso de creación. Intento que se vea mi propio proceso pero, a la vez que sea el “tema”.

Me nutro de medios como el cine, la pintura, el arte, y el diseño. Hay algunos autores que hablan de temas que a mí también me interesan y otros que su obra final me fascina y por lo tanto, me influye. Así puedo hacer una lista de referentes, tanto de directores de cine (Herzog, Antonioni, Godard, Kiarostami, Perry, Anderson, Haneke, Hitchcock, Jonze, Jarmusch, Berman, Polanski…) como de artistas plásticos (Palazuelo, Hirschhorn, Mehretu, Yokoyama, Rauch, Schrauwen…)

Quiero encontrar correspondencias y tensiones entre figuración y abstracción. También trabajar sobre la pregunta: ¿Existe la idea de abstracción pura? Quiero crear desasosiego al que mira las imágenes. O algo más difícil: que bajo una estética aparentemente amable y contenida, vayan apareciendo una serie de elementos subyacentes que propicien dudas en quien intenta comprender. Las imágenes no tienen una intención narrativa, es más, intento escapar de ella y deconstruirla.

Me gustaría que las palabras de las frases que aparecen en mis imágenes funcionaran como las líneas de los dibujos. Tanto los objetos dibujados como las frases escritas tienen orígenes diversos y pretendo que convivan descontextualizados. Serían pertinentes estas preguntas: ¿por qué están juntos?, ¿qué quieren mostrar?


LA CREATIVIDAD

La creatividad como única posibilidad de salvar un mundo corrompido, desigual y violento. Puedes ser críptico, pretencioso y lanzar mensajes universales. Lo importante es autotransportarse a ese Paraíso de ficción donde solo se puede permanecer unos instantes.

El Paraíso es la delgada línea fronteriza que existe entre la figuración y abstracción. En el Paraíso el horizonte es una recta que se desdibuja mientras la observas y desaparece cuando comienzas a analizar el paisaje. Estamos hablando de un lugar múltiple, místico, variable, transformable, artificial y mental. Es el espacio donde se confunden y conviven lo reconocible cotidiano y lo sugerentemente extraño. No es un territorio, ni una ciudad, ni un conjunto de personas. Es un río sin cauce que no nace en la montaña ni desemboca en el mar. Es una naturaleza prediseñada, emocionante y amable. Es una cascada de colores flúor. Es el movimiento congelado.

Las superficies planas se rompen y el contorno se va creando al proyectar la mirada. En el Paraíso es imposible permanecer, asentarse, vivir. Las representaciones de los objetos se intuyen, los silencios se sienten. No existe la función ni la forma. En el Paraíso puedes encontrarte idealizaciones de acontecimientos históricos, pasados o futuros. Reescribir tu Historia del Arte. Destruir las narraciones. Ten en cuenta que cuanto más definitivo sea algo, está más alejado de la perfección, más decepcionante resulta.

En tu Paraíso se celebra el momento y la pérdida de memoria. Si alguien intenta prolongar una experiencia es expulsado al tiempo real, al mundo material casi desmantelado. El Paraíso es algo mínimo, ni bello ni feo, parecido a la nada, a la mente en blanco, al éxtasis, al cielo, al infierno, al infinito, a la utopía.


(ÉSTO NO ES UN LIBRO)

Jamás fue una pipa. Quien diga lo contrario, miente. Tan sólo resultó ser un dibujo inicial, sustituido por vectores de luz, secos, rectos, inorgánicos, sin matices. En el instante en que el rotulador dejó de ser el protagonista y los píxeles se adueñaron de la escena, unos sonidos denterosos, violentos e impotentes atronaron. Días antes, las líneas formadas por las diferentes manchas informes y líquidas, creían dirigir o incluso producir. Ahora, esos dibujos encerrados en olvidadas carpetas negras conviven con archivos de voz. Cuando alguien pulsa el play se oyen las mentiras de Herzog y los delirios (leídos) de los personajes de Schrauwen.
La verdad miente. La abstracción miente. Esta frase miente.


(UN PRETEXTO, DOS PRETEXTOS, TRES PRETEXTOS…)

Nadie puede afirmar que no es capaz de dibujar un punto y una línea sobre un plano. Es una acción chulesca y provocadora, simbólicamente trascendental y por supuesto repetible mil veces. Una vez superados los prejuicios de haber realizado algo tan poco barroco, se trata de avanzar. La excusa se transforma en forma. Tan solo se necesita una idea loca, un mínimo gesto, un indicio… Todo sirve para algo y muchos algos van configurando una suerte de abstracciones autoconclusivas. Se puede actuar pretenciosamente con altivez o cerrando los ojos lánguidamente. De menos a más, acelerando, o parando en seco y dejando larguísimos espacios de espacios, respirando profundamente por la nariz y concentrándose en ello para alejar a los demonios figurativos de la mente. Mente, ahora mismo divina. Hay que aprovechar cualquier pico de emoción, cualquier microinstante que en el paraíso inmaterial del subconsciente se intuya fructífero. Sí, es una fase mística, cuando todo se sublima y adquiere significados múltiples. Se van anotando palabras y frases para crear un discurso enredado, que nadie, ni uno mismo, debe entender. Si se alarga el proceso del proyecto hasta el infinito se asegura su éxito en algún punto. Hay que detectar ese momento lúcido, agarrarse a él sin desprenderse, hasta haber exprimido casi todo el jugo dulce, salado y amargo. Ahora los textos y dibujos realizan una coreografía indescifrable después de someterse a un proceso de ultracreatividad inducida. No entrar en crisis es el objetivo. En la más absoluta oscuridad hay abstracción y ésta puede resultar una puerta de salida a la realidad, fuente de elementos sociológicos, políticos, económicos, estéticos, etc. Si se denota un fracaso, se puede activar la puesta en valor de lo residual, del error. Se cuestiona lo que se entiende como horrible. Se procede al análisis de lo que se tiene delante, tanto de lo creado como de las imágenes hiperrealistas más cercanas. En un acto de suprema bondad, se absuelve al mal. Se le da una oportunidad e inmediatamente uno se hace militante de cualquier resultado. Es el triunfo del estilo, de la falsa actividad artística, la demostración de que tan solo observando con energía lo que sucede, se puede llegar a cambiar lo observado. Y, reflexionado más de lo necesario, uno se puede asociar consigo mismo y crear un grupo crítico, o autocrítico que permite comenzar de nuevo, todavía sin intelectualizar, tan solo hace falta un simple pretexto, o dos o tres…


ASDFG #01 

LA MUERTE DEL CINE

ASDFG tiene un guión no escrito, un argumento copiado, unos actores dibujados y un director muerto.

En este número 01 hablamos de “La muerte del cine” porque todos sabemos que el cine está bien muerto. Un momento, parece que se levanta. Y comienza a andar, se tambalea, va mutándose en nuevos géneros. Recibe un ultrarayo proveniente del espacio. Ahora ya es una serie de televisión. Le disparan por la espalda, se cae. ¡Vaya! Se homenajea a sí mismo varias veces en una misma escena. Sangra, le salen las tripas. Se transforma en un video de internet. No llegará jamás vivo a un nuevo formato (al reloj de pulsera, por ejemplo) ¿O sí?

Nuestro objetivo es crear películas redondas, hiperdinámicas, con millones de efectos de colores mágicos, llevar al extremo de lo bonito los juegos de luces y sombras. Queremos dialogar con los actores muertos, que siguen muriendo una y otra vez. Revivirles, dotarles de cualidades que carecían y darles otro papel mejor pero más encasillado. Que hagan de feos y gordos cuando son espigados musculosos. Queremos oscarizarles mucho. Sí, en el rodaje se trabaja duro, pero el equipo es maravilloso, todos aprendemos mucho unos de otros y lo pasamos de cine.

A los divos y divas les vemos poco porque están en el hotel con sus cosas y sus fiestas. Se lo han ganado. Son geniales y tienen un aura de kms2. A los secundarios les tomamos el pelo y les dibujamos mal. La vida es perra. En un ejercicio de deconstrucción gratuita, les practicamos una eutanasia gráfica. No tenemos la culpa de ser tan consecuentes y dignos. Después hacemos crítica sin ver la película. Escribimos: “Algunas imágenes cinematográficas aglutinan tanta, tanta significación que explican perfectamente el suicidio del cine”. Nos entristecemos pero tenemos que pasar a la acción. Como buenos académicos, votamos a la “peor” película porque queremos que el cine se reinvente en otro arte diferente y peor todavía.


Morir matando

En menos de dos horas se resuelven muchos temas, casi todos, los más importantes: el amor, el dinero, el tiempo, la muerte…
En la vida no se entiende nada de lo que nos pasa. En la pantalla sí. Por ejemplo, se aprecia perfectamente lo diminuto. Lo abstracto es bellísimo. Los sonidos son tan… reales. La música a volumen brutal, ¿por qué no hay banda sonora en la vida?
Es preferible pues, vivir dentro del cine, en una sesión infinita de películas, ser varios personajes, protagonistas endiablados que matan y que no les importa morir matando.


LA ÚLTIMA PELÍCULA

El 9 del 9 de 2019 murió oficialmente el cine.

Mientras existió, sirvió al poder y al dinero. Se utilizó para difundir ideologías. Entretenía siendo espectacular.

Algunos directores y actores jóvenes con sus primeras películas se convertían en famosos, adinerados, yonkis, borrachos, caprichosos, infelices… pero deseados. Todos ellos comenzaban a formar parte del juego de Hollywood.

Más tarde, los espectadores dejaron de ir al cine y apagaron la televisión. Aparecieron en escena los usuarios proactivos, creando otros canales más frescos y vivos. El cine ya no era el mejor medio de control. Los antiguos poderosos no tenían muy claro como hacerse con los nuevos medios, los cerraban y surgían más y más y…

Todo este proceso coincidió con una gran crisis y, como en las propias películas distópicas, los estados habían convergido en uno transnacional. El cine había servido durante más de un siglo para dirigir las mentes humanas.

Una noche de tormenta, en un acto simbólico, el propio público decidió asestar la estocada final al cine. A la misma hora, en la última sesión, proyectaban la película “La gran raza”, un film populista subvencionado que marcaba los nuevos valores éticos y morales.

Como una turba entraban a los cines y destrozaban las salas. Grababan con sus móviles cada instante, editaban y publicaban. El humo de las explosiones teñido de los colores de la proyección, palomitas volando a cámara lenta a ritmo de marcha militar, frases “godardianas” escritas en la pantalla con pintura roja.

Era una película de ficción documental, creada y retransmitida en directo.
Los productores, actores y directores del star system, atónitos, veían desde sus casas la gran performance universal. Algunos actores y actrices de moda decidieron acercarse al cine de su ciudad y participar (sin cobrar) en la última película.

El séptimo arte había muerto.


LA FIN DU CINÉMA

Nuestras imágenes han surgido de un proceso en el cual resultan varias veces asesinadas y resucitadas.
Partimos de los fotogramas ya congelados, muertos y llegamos al dibujo. Vamos buscando las huellas en blanco y negro de un estampado francés para llegar finalmente a estampar una imagen de la imagen de la imagen. La moda se pasa de moda pero intenta estar viva, reproducirse, perpetuarse cíclicamente. Nuestras imágenes hacen un recorrido subterráneo hasta llegar a la tela. Somos mediadores, recuperadores de algo que no existe, que nadie necesita, que nadie pide.

El fin del cine. El cine mismo se ocupa de autodestruirse, de mutarse, hasta llegar a otros estadios más rentables. Pero las imágenes cinematográficas son eternas, contienen un poder de significación contextual infinito. Los referentes culturales, formales, históricos, etc se van acumulando a medida que va pasando el tiempo. Las imágenes van macerando… Nosotros queremos aprovechar esas porciones significativas y en un exceso de reinterpretación, deconstruir y extraer una o varias de las capas (invisbles o casi físicas). No queremos robar su esencia, tampoco olvidarnos de su función propia en la película. Necesitamos poner en conexión la huella que dejó una persona, probablemente ya muerta, en el vestuario de aquella película y, la huella nuestra con toda esa carga nostálgica.

Se puede decir que la muerte es el hilo conductor de todo este proceso. Las personas que estamparon las prendas de aquella película, los actores que las vistieron, posiblemente estén muertos.

Tiene que ver con esa sensación extraña que se siente al tocar el vestido de Marilyn, piensas: «es diferente a como lo imaginaba pero lo estoy viendo y tocando». Y estoy tocando algo que existe de alguien muerto y, por extensión, toco a las personas que lo tocaron, incluida a Marilyn.

El dibujo es el medio, que creemos, mejor permite la articulación de todos estos elementos. Podemos llegar a desintegrar una imagen en tantas partes, estructuradas o no, como queramos. En la propia experiencia de dibujar dialogamos con los actores a los que revivimos, les dotamos de cualidades que carecían o les asesinamos de nuevo. Murieron en el cine infinidad de veces y en el mundo real después. Somos crueles pero jamás hemos torturado ningún dibujo que no nos lo pidiera.


SOUFFLÉ

À bout de soufflé. Jean-Luc Godard. 1960.
En el letrero luminoso de una calle de París se nos anuncia la detención del personaje de Jean-Paul Belmondo. El vestido de franjas horizontales de Jean Seberg está presente en el último tramo de la película, cuando ya comenzamos a vislumbrar un final trágico.
El vestido escucha las conversaciones sobre amor y muerte de la pareja protagonista. Finalmente asiste, a la última frase, antes de morir el feo-guapo Belmondo, después de hacer muecas y el gesto del anuncio de Martini.
En esta película, cobra un interés especial el “FIN”, ya que representa varios finales más: el de la muerte del protagonista que quiere vivir el momento y sabe que la muerte está esperándole y el de la muerte del cine anterior al de Godard.


ASDFG #00

LA MENTE HUMANA

El creador mental

Cuando no podía dormir dibujaba con la mente. Era un dibujo de línea sencillo, grisáceo. Al principio eran figuras geométricas básicas, después comenzó a incorporar automatismos de mancha y, finalmente, figuración: paisajes, escenas con personajes, objetos, etc.

Cuando ya llevaba varios años de creación mental logró introducir movimiento en los elementos de las imágenes. Puso nombre a cada pequeña animación, luego a la serie de capítulos. Llegó a la décima temporada. Comenzó a tener problemas de concentración a causa de no dormir lo suficiente.

Contó a su novia todo lo que le sucedía, la razón por la que se comportaba de forma tan extraña: que desde hacía tiempo creaba “multidisciplinarmente” de forma mental y que no podía dejar de hacerlo. Que aunque en la cama tenía los ojos cerrados, realmente no dormía. Ella se quedó estupefacta, no sospechaba que tuviera dotes artísticos y, mucho menos, mentales.

El carácter del “creador mental” se iba haciendo más difícil de soportar. Su novia le llevó a varios psicólogos-curanderos de renombre, unos aplicaron métodos milenarios, otros se basaban en nuevas técnicas bionaturistas. No consiguieron más que empeorar su estado ya delicado.

¡Ya no podía más! Tendría forzosamente que expulsar todo aquello de alguna manera, pues sentía como si dentro de su cabeza se moviera el mundo entero. Ella, desesperada, contactó con varias universidades para ver si encontraban soluciones. Un eminente doctor y su equipo lograron visualizar la obra mediante sofisticados procesos y una tecnología casi espacial… Y se quedaron asombrados de lo que había allí dentro. Exceso de arte, dijo el doctor. Para entonces ya sufría jaquecas y alucinaciones extremas porque las historias tomaban vida y aumentaban en tamaño y número, y se complejizaban. Su cabeza comenzaba a hincharse físicamente.

Sólo después de su muerte pudieron sacar aquel material extraordinario y almacenarlo. Fue un becario quien encontró un método para poder formatear las miles de películas. Según el becario, eran las historias más bellas que jamás había visto.

Una compañía española tecnológica, que llevaba años viviendo de subvenciones, se hizo cargo del diseño del prototipo especial para visualizar aquella obra misteriosa. Una empresa china fabricó cientos de miles de aparatos en pocos días.


Inacabados

Una historia inacabada sobre «genios» incapaces de concluir sus proyectos creativos.

—¿Qué columnistas y críticos de Arte se dedican a hablar de artistas que todavía no son artistas porque ni siquiera han acabado su primera obra?
—Ninguno.

Los propios artistas, alegres desgraciados y zombies muertos dialogan sin escucharse, hablan sin oírse, pero se dan la razón. Una razón corporativa y sincera.

El sonido grave, rítmico, y las melodías ratoneras con pitidos repetitivos hacen de banda sonora de los discursos improvisados para el cuento de la lechera más oscuro del mundo. Otro capítulo más de su serie de ficción favorita. Su vida misma.

Cada uno, no sólo describe sus avances, sino el futuro resultado estético de la obra. De cómo será percibida y disfrutada por el público que cree masivo, pero no descarta llegar sólo a una gran minoría selecta. Habla largo y tendido sobre la repercusión mediática y también sobre las ganancias económicas que le supondrá su obra.

A última hora, ya amaneciendo, especifica cómo influirá su obra a los artistas jóvenes. Mirando hacia su derecha y señalando a un chico de unos veinte años, vestido de negro y con sombrero, continúa diciendo que copiarán su estilo y ¡hasta su look!.

Al día siguiente, quedan todos para tomar café en casa de «el artista más experto» (cumplirá en agosto cincuenta años). Debaten, como siempre, sobre el sentido del Arte y todo eso. De repente, alguien asegura que realmente no quiere acabar su obra y, dice con voz potente y carrasposa:
—Lo inacabado y abierto produce una dulce ansiedad y un imaginar de las múltiples posibilidades, además de una deconstrución inversa.
Otro añade:
—¿Creéis que nosotros mismos estamos inacabados?


Notarios poetas

De un grupo de notarios que se conocieron en un foro profesional, varios de ellos coinciden en su afición por la poesía. A lo largo de años van debatiendo y comentando cuestiones poéticas. La relación entre ellos va pasando de técnica a amistosa. Cierto día uno de ellos propone al resto conocerse físicamente y hacerlo en una casa rural muy bonita en Soria. Quedan en noviembre, cuando a todos les viene más o menos bien.

Van llegando. Algunos se preparan unas copas. Uno habla de su aburrido y bien pagado trabajo. Cuando están todos un poco chispas comienzan a hablar de poesía, a recitar. A las cinco de la mañana, alguno sin poder ya articular rima, se retira a la cama. Quedan a primera hora de la mañana para dar un paseo por el bosque y seguir intercambiando sensaciones y conocimientos de aficionado intelectual pedante.

En la comida no hacen más que comentar lo bien que se sienten. Es un lugar ideal para escribir. Después de una siesta española se pondrán a ello. Unos lo harán en su habitación y otros aprovecharán el paisaje ideal, a la orilla del río o en lo alto de la montaña.

Contrastan lo que han escrito y sucede que todos están satisfechos de su trabajo, pero también les gusta lo de los demás. Parece que hay buen rollo y eso lo valoran positivamente. Uno dice medio en broma que hasta que no escriba un poemario, de allí no se va. El más tímido de todos añade que él lo va hacer de verdad. Los demás se ponen serios y deciden que harán lo mismo. Pueden adelantar las vacaciones y negociar con sus parejas. Unas les comprenden y otras les abandonan directamente.

Al cabo de un mes, algunos tienen más de mil poemas. En una reunión asamblearia después del café se oyen opiniones de quedarse para siempre. Por primera vez vocean. Alguno pide calma y reflexión, pensarlo bien y decidir ya al día siguiente.
El resultado de la votación es aplastante: todos SÍ, menos uno. El que votó que NO se despide con lágrimas en los ojos y con varios cuadernos rebosantes de poemas. Se aleja su 4×4 de la casa.

Los notarios poetas llevan casi un año sin parar de crear. Han llenado la casa de libros de todos los estilos, aunque predominan los clásicos. Son felices leyendo y escribiendo. Describiendo sensaciones, retorciendo frases y buscando palabras, hasta inventándolas. Sus vidas en el campo, aún carentes de emoción, son interesantes. Las pocas personas ancianas que habitan por allí les dan paz. Pero es extraño que los poemas de los notarios tienen rasgos comunes: son tristes y pesados como una losa. Es como si toda la tristeza del mundo se acumulara y explotara en una nada negruzca.

Llegó por la casa un famoso editor curioseando, pues había leído la historia y visto fotos en un semanario. Declaró posteriormente que los poemas de los notarios eran tristísimos y malos. Vamos, no publicables.

En una cena de las que solían celebrar, con mucho alcohol y recital de poemas con música romántica de fondo, el poeta notario más borracho se puso de pie encima de la mesa y dándole una patada a la botella de anís que se estrelló contra una lámina de un bodegón estilo Picasso, dijo sin rimar: “la poesía inexorablemente, es muerte. Ir hacia ella nos llevará al poema más puro”. Los demás miraban sus vasos casi vacíos y, sin decir nada, asintieron.


Vivir bailando

—¿Qué llevaba a los humanos a bailar?¿a bailar tanto?
Se preguntaba Ñlkjh. Ella no recordaba haber bailado jamás.

Tenía pesadillas en las que las pocas personas de su entorno no dejaban de bailar mientras hacían vida normal: su madre, el panadero, la dependienta del videoclub…

Le empezó a obsesionar tanto el tema, que se compró libros sobre técnicas, sobre bailes populares de todo el mundo, bailes de verano, danza clásica, baile moderno, contemporáneo, lo último de las discotecas… Aún y todo, sus preguntas no hicieron más que aumentar.

Llegó a una conclusión: debía probar, experimentar todo lo que se siente cuando una baila. Primero comenzó en su casa, lo había visto en vídeos de internet. Personas bailando en la cocina, el salón, el baño… Bailó y le gustó. Se apuntó a clases para principiantes y aunque no recibió ni un solo halago, determinó que tenía el don. Se dijo en bajito:
—¡Qué curioso! una aptitud que no conocía.

Cuando hubo estado en todas las academias de la ciudad y asumió que dominaba todos los estilos, pensó que tendría que dar un paso más. Tomar una decisión definitiva: vivir bailando.

Desde ese momento, estaría todo el tiempo restante de su vida bailando, sin parar. No iba a ser algo puntual para registrarlo en un DVD con libro contando la experiencia, concediendo entrevistas… ¡no! El proyecto tenía que ser real y efectivo. Vital. Bailaría de día y de noche (sólo estando despierta, claro) en cualquier lugar y estuviese con quien estuviese. Bailaría todos los estilos posibles, sóla, en pareja o en grupo.


Persona (libertad y locura)

Es un chico joven, o no tan joven, que ha llegado a una situación en la que quienes le rodean le odian o le compadecen. Lleva una vida diferente a ellos: dispersa, desordenada y salvaje. Porque él es una mezcla explosiva de exyonki, alcohólico, síndrome de Asperger, loco, desequilibrado, paranoico, bipolar… También es inteligente, creativo, audaz, improvisador…

Vive en una casa heredada, en un pequeño pueblo. Pasa largas temporadas encerrado o viajando sin rumbo. Puede dormir en cualquier lado, no comer y caminar sin parar días y días.

O es introvertido extremo, se recoge en sí mismo y se obsesiona con lo más pequeño, o actúa como un showman desquiciado, llegando a una violencia verbal y gestual que intimida. Como tiene tono de político antiguo, gusta a los lugareños y éstos le preguntan sobre temas de actualidad, a lo que él responde, improvisando con pausas, un discurso extenso, obtuso y existencialista.

Es como si tuviera la necesidad de comenzar desde cero a explicarse todo de nuevo, debatir para introducir su novedosa verdad. Crea teorías para dar respuesta a grandes incógnitas universales. Le obsesionan: Dios, los desastres naturales, aspectos de física, química, los grandes inventos, los personajes históricos… Si tiene ocasión, contradice al sacerdote (incluso a gritos dentro de la iglesia), cuestiona los métodos del médico e insulta al alcalde.

La información que entra en su cerebro se autotergiversa gracias a una meditación y reinterpretación que tiene por objetivo construir una realidad paralela que interioriza para comunicarla con un estilo cambiante, siempre raro.

A pesar de todo, las personas del pueblo sienten envidia de él porque no tiene ataduras con el mundo oficial. No realiza tareas domésticas cotidianas, sino que se pierde con otras más importantes como la creación de motores con funciones absurdas. Come cuando tiene hambre, bebe cuando le apetece y duerme como un oso. Una persona del pueblo comentaba en el bar:
—Hace años, la gente se administraba de una manera menos rígida. Ahora con la globalidad nos han impuesto todo.
Y otro añadía:
—Él dice y hace lo que quiere, no sigue ningún dictado de la moda ni de la moral, no es moderado, ni correcto, ni ordenado, ni…

Si tiene dinero, lo gasta. En otras épocas vive sin nada, como un ermitaño, queriendo demostrar que el dinero no es importante. Cuando alguien le recrimina que vive como un animal, suele decir:
—No. Sólo soy una persona.


Política es mentir

—¿Cree usted que la política está basada en la mentira?
—No.
—¿Está mintiendo en su respuesta?
—Sí.
—¿Qué mentiras se convierten en verdades?
—Estamos diseñados para creer mentiras. Cuando eres niño tus padres te mienten, después el profesor, después… y más tarde es uno mismo el que lo hace. La incertidumbre es una posición incómoda, pero vivir en la verdad sería insoportable. Las mentiras son buenas y necesarias, quien no lo admita se engaña a sí mismo.
—¿Se puede llegar a la verdad de las cosas?
—Sí, se llega a la verdad de algunas cuestiones, pero demasiado tarde. Para entonces ya ha comenzado otro proceso de engañosidad en otro asunto.
—Pero ¿no será que los políticos creen ser creídos y eso les hace seguir con la estrategia?
—No, la prueba es que siguen votándonos. Se necesita creer algo y a alguien, y se creen mentiras cuando no se encuentran verdades. Puede ser que las verdades no existan.
—¿Me continúa mintiendo?.
—Le diré que no debería obsesionarse, simplemente relájese e intente vivir bien. Los políticos sólo estamos en este mundo para que ustedes sean felices. Además, cobramos por eso.
—¿Todo el mundo puede ser político?
—Se requiere inventiva, tesón, autoconfianza… Eso no abunda hoy en día.
—¿Le da miedo ser cazado?
—Isaac Asimov dice que: “Sólo una mentira que no esté avergonzada de sí misma puede tener éxito”. Yo siempre creo lo que digo. Parece algo obvio, pero es que algunos se mienten a si mismos. Mi mentira no será mentira, las mentiras de los demás sí (ríe irónico). Las mentiras son una herramienta como otra cualquiera.
—Veo que sabe mucho sobre el tema…
—Bueno, desde que el hombre es hombre, existe el poder, y el poder obliga a… Y no es una cuestión de ego, el ego es una gran mentira porque “nosotros no somos nosotros”, “somos nuestros padres y la sociedad”.
—Usted escribió una novela que tuvo una pésima crítica. ¿Cómo le afectó a su “ego”?
—En fin, sí, ejem, fue un juego, nunca escribí ninguna novela… bueno, era una novela ficticia. Y, efectivamente, tuvo una crítica negativa. No me negará que es un éxito que te hagan una crítica, aunque sea mala, de un libro fantasma que no has escrito. Que valoren algo que no se ha hecho sirve de mucha ayuda para decidir hacerlo o no en el futuro.
—Esa es una mentira bien grande.
—Sí, no está mal.
—¿Quién está libre de mentira entonces? ¿Quién puede tirar la primera piedra?
—Hasta quienes creen que no forman parte de la mentira, están rebozados en ella. ¡Qué haríamos sin ustedes!
—¿Existen políticos que logran engañar sobre su grisura?
—Le voy a decir la verdad: “todos somos grises”.
—Y, ¿es usted inteligente?
—Ser inteligente es una manera de difundir inteligencia. ¡Eso no nos conviene!
—Gracias, hemos aprendido mucho con usted.
—De nada, para eso estamos.


DESMATERIALIZACIONES

EJERCICIO 01

Dirígete a la zona de tu ciudad donde trafican con droga dura. Colócate en una esquina, apóyate en la pared, mira a los ojos de los que van pasando al lado de ti. Haz movimientos espasmódicos de vez en cuando. Baila durante un periodo largo de tiempo hasta comenzar a sudar, procura que se fijen en ti. Observa el traje limpio del policía, cada una de las costuras de su uniforme, dile algo, lo que sea. Cuando alguien se dirija hacia donde tú estás y comience a hablarte, mira a su hombro y mentalmente intenta sustituir los colores de su ropa por los complementarios, colócale las 3 rayas de Adidas en la costura de la pierna de su pantalón. Relájate, cuenta hasta tres y sal corriendo.


EJERCICIO 02

Crear una imagen, a la vez, abstracta y figurativa. Por ejemplo, unas ramas de un árbol, o una maya metálica de una obra. Las ramas no pueden distinguirse como tales, la maya no puede ser una trama neutra, debe tener alguna característica extraña. Se pueden extraer fotogramas de una película. De una escena en la que haya un diálogo entre una pareja. Una escena con tomas de carácter geométrico muy plásticas, un zoom acercándose a una parte del jardín, que explica algo de lo que están hablando. Se sabe que es una planta que trajo el protagonista de un viaje a Malasia. Sin embargo, descontextualizando el momento y lugar, se vería una imagen rara (bonita o fea). La idea del ejercicio es llegar a ese punto en que no se sabe que planta es, si es una planta, o si algo o alguien, en algún momento, hará que deje de ser una abstracción.


ESTO NO ES UNA CAMISETA

Jamás fue una camiseta. Quien diga que lo es, miente. Fue un dibujo pero dejó de serlo en el momento que se convirtió en vector de luz, seco, sin matices, inorgánico. En el instante en que el rotulador dejó de ser el protagonista y los píxeles se adueñaban del verdadero concepto, se oyeron unos sonidos denterosos violentos de impotencia. Días antes, las líneas de rotulador creían ser las que iban a conseguir algo clásicamente novedoso. Ahora su espíritu oia mentir a Herzog. No había esperanza. Las promesas y las (verdades) mentirosas escritas con su propia tinta, de la mano de alguien sucio y traicionero. ¡Como pudo confiar en la abstracción!.